Regalo Recién Nacido

El regalo acertado según quién eres tú

Qué no meter en una cesta de recién nacido

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Montar la cesta uno mismo tiene una ventaja sobre comprarla hecha: se elige lo que entra. Y eso permite dejar fuera un puñado de objetos que aparecen en casi todas las cestas comerciales y que, o no se usan, o crean un problema al llegar.

Van con el motivo concreto de cada uno, porque “no lo metas” sin explicación no sirve de nada.

Los ocho

1. Objetos blandos para la cuna. Nidos, cojines reductores, protectores de barrotes, almohadas, peluches. No van dentro de la cuna con el bebé según las recomendaciones pediátricas de sueño seguro, así que meterlos en la cesta pone a la familia en un compromiso. Está desarrollado en sueño seguro.

2. Ropa con cordón en la capucha o el cuello. Es lo que limita la norma EN 14682 y la comprobación es de dos segundos. Ver cordones y piezas pequeñas.

3. Cualquier cosa con piezas que se desprendan. Botones decorativos, lazos con cuentas, apliques cosidos flojos, peluches con ojos de plástico. Si se mueve al tirar con dos dedos, un bebé lo arrancará en unos meses.

4. Productos con perfume fuerte. Colonias, geles perfumados, bolsitas aromáticas. Muchas familias evitan los perfumes en las primeras semanas, y una cesta entera que huele a colonia contamina el olor de todo lo demás que lleve dentro, incluida la ropa.

5. Alimentos y suplementos. Infusiones para la lactancia, “leches” vegetales, productos con miel, complementos. La alimentación de un bebé y de quien le da el pecho no es terreno para un regalo sorpresa, y la miel en concreto no se da a menores de un año.

6. Chupetes y biberones concretos. Producto personalísimo: muchos bebés rechazan todos menos uno. En una cesta ocupan sitio y casi nunca se usan.

7. Zapatos. No hacen falta hasta que el bebé camina, no se sostienen en el pie y ocupan volumen que podría llevar algo útil.

8. Cosméticos para la madre con mensaje. Cremas reafirmantes, fajas, productos “para recuperar”. Aunque la intención sea buena, el mensaje que se lee no es el que se quería mandar.

Veredicto

Si dudas con un objeto, aplica esta prueba: ¿va a estar dentro de la cuna? ¿Se le puede desprender una pieza? ¿Opina sobre el cuerpo de alguien? ¿Es un producto que se elige por gusto muy personal? Si la respuesta a cualquiera es sí, fuera de la cesta.

Qué entra en su lugar

Ya está en la canastilla que montan los abuelos, pero en corto: pañales de talla 1 o 2, toallitas, muselinas, crema de pañal, una toalla con capucha grande, una o dos prendas de talla 3 o 6 meses, y algo bonito visible arriba.

El recipiente también cuenta

Un detalle que mejora cualquier cesta montada en casa: que el contenedor sirva para algo después. Una cesta de mimbre para la ropa sucia, un cubo de juguetes, una bolsa de tela grande, una caja de almacenaje.

El celofán y el lazo de la cesta comercial se tiran a los cinco minutos y no dejan nada. Un contenedor útil se queda en la habitación del bebé durante años, y no cuesta más.

Y sobre la presentación

Que la cesta sea útil no obliga a que parezca un pedido de supermercado. Basta con colocar arriba la pieza más bonita —la manta, la toalla, la prenda— y meter una nota escrita a mano.

Esa nota, dicho sea de paso, es lo único de toda la cesta que va a seguir en esa casa dentro de diez años.

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