Cordones y piezas pequeñas: la norma EN 14682 explicada
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En la ropa infantil hay un detalle de seguridad que casi nadie conoce y que está regulado desde hace años: los cordones en la zona de la capucha y el cuello. La norma que lo regula es la EN 14682, y merece la pena conocerla porque se aplica exactamente a los productos que más se regalan.
Qué dice la norma
La EN 14682 —cordones y cuerdas ajustables en ropa infantil— establece requisitos de seguridad para evitar dos tipos de accidente: el estrangulamiento, cuando un cordón de la capucha o del cuello se engancha en un tobogán, una puerta o el mobiliario de un parque; y el atrapamiento, cuando un cordón largo de la parte inferior de una prenda se engancha en una bicicleta, una puerta de coche o una escalera mecánica.
La regla más importante, en la práctica: en la ropa para niños pequeños no puede haber cordones ni cuerdas de ajuste en la zona de la capucha y el cuello. Nada de cordón con topes en la capucha de una sudadera infantil.
Para otras partes de la prenda —cintura, bajos, mangas— la norma limita la longitud de los extremos libres y su forma, en función de la edad a la que va destinada la prenda.
Por qué importa al regalar
Porque las prendas más regaladas de la categoría son precisamente sudaderas, abrigos y conjuntos con capucha, y porque no todo lo que se compra por internet cumple.
La ropa vendida en tiendas de la Unión Europea por marcas establecidas normalmente cumple la norma: los fabricantes lo tienen resuelto desde hace años y por eso las sudaderas infantiles llevan goma en lugar de cordón. Donde aparece el problema es en la compra directa a plataformas internacionales, con prendas fabricadas para otros mercados con reglas distintas.
Cómo comprobarlo en dos segundos, sin saber nada de normativa:
- Mira la capucha. Si hay un cordón que se puede tirar, con o sin topes, esa prenda no está pensada para un niño pequeño.
- Mira el cuello. Igual.
- Tira suavemente de cualquier lazo decorativo. Si sale entero, es un cordón.
Veredicto
Las piezas pequeñas
El otro riesgo clásico de la ropa y los complementos de bebé son las piezas que se pueden desprender y llevarse a la boca: botones decorativos, lazos con cuentas, apliques cosidos, ojos de peluche, pompones.
La referencia mental que se usa en seguridad infantil es el cilindro de piezas pequeñas: si un objeto cabe holgadamente dentro de un tubo de unos tres centímetros de diámetro —aproximadamente el de un rollo de papel higiénico—, se considera pieza pequeña y no debería poder desprenderse de un producto destinado a menores de tres años.
La comprobación casera es tirar. Si un botón, un lazo o un aplique se mueve al tirar con dos dedos, con un bebé que va a chuparlo y estirarlo durante meses acabará saliendo.
Qué mirar en el etiquetado
Tres datos, y los tres tienen que estar:
- La composición y las instrucciones de lavado, que son obligatorias.
- La talla, mejor en centímetros que en meses.
- El fabricante o importador establecido en la Unión Europea, con nombre y dirección. Es el que responde si el producto tiene un problema, y el que falta casi siempre en las compras más baratas de plataformas internacionales.
Ese tercer punto es el que más información da sobre la fiabilidad de una prenda y el que menos se mira.
Segunda mano y ropa heredada
La ropa infantil circula muchísimo entre familias, y es una práctica estupenda. La única precaución es que la ropa antigua puede ser anterior a la norma: una sudadera con cordón en la capucha de hace quince años existía legalmente cuando se fabricó.
No hay que descartar nada: basta con cortar el cordón, que no afecta al uso de la prenda en absoluto.