La canastilla que montan los abuelos: qué meter
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La canastilla es la forma tradicional española de regalar a un recién nacido: una cesta con lo básico para las primeras semanas. Antes se confeccionaba en casa, pieza a pieza; hoy se compra hecha en la mayoría de los casos.
Montarla uno mismo sigue teniendo dos ventajas sobre comprarla hecha, y las dos importan: se elige el contenido —las cestas comerciales rellenan mucho con productos de tamaño muestra— y sale bastante más barata a igualdad de contenido útil.
Qué lleva una canastilla que se usa
Ordenado por lo que de verdad se gasta en las primeras seis semanas:
Pañales, y no de talla recién nacido. Es lo que más se consume y lo que menos se regala, porque parece poco elegante. Una caja grande de talla 1 o 2 se agradece muchísimo. La talla 0 dura muy poco y suele venir del hospital.
Toallitas. Mismo argumento. Se gastan a un ritmo que sorprende.
Body de manga larga de talla 3 meses, no 0. Si va ropa, que sea de la talla siguiente. La razón está en la talla recién nacido dura entre dos y seis semanas.
Muselinas. Tres o cuatro. Es el objeto más versátil de toda la canastilla: sirve de arrullo, de babero, de toalla, de parasol y de sábana. Nunca sobran y casi nunca se regalan.
Crema de pañal. Se acaba y se vuelve a comprar.
Un gorro y unos calcetines de la talla siguiente.
Una toalla con capucha de tamaño grande, que dura años.
Qué es relleno
Lo que abulta y no se usa:
- Los productos de tamaño muestra. Colonias, geles y cremas de 30 ml que llenan la cesta y se acaban en tres usos.
- El peluche. Casi siempre hay uno en las canastillas comerciales, y casi siempre acaba en un armario. Además, no debe estar en la cuna los primeros meses.
- Los chupetes, salvo que sepas con certeza cuál usa. Es un producto personalísimo: muchos bebés rechazan todos menos uno.
- Los patucos y manoplas de tela fina. Se pierden en la primera semana.
- El álbum de recuerdos con casillas para rellenar. Vuelve a aparecer aquí el mismo problema: se rellena la primera página.
- La ropa de ceremonia. Se pone una vez, si acaso.
Veredicto
Cómo montarla para que quede bien
Que sea útil no obliga a que parezca un pedido de supermercado. Tres cosas resuelven la presentación:
- Un contenedor que sirva después: una cesta de mimbre para la ropa sucia, una bolsa de tela grande, una caja bonita, un cubo de juguetes. Nunca un envoltorio de usar y tirar.
- Una pieza bonita visible: la manta, la toalla con capucha o la prenda de la talla siguiente colocada arriba. Es lo que se ve al abrir.
- Una nota escrita a mano. Es lo que separa una canastilla de una compra.
Sobre las canastillas gratuitas
Merece mencionarse aquí porque mucha gente no sabe que existen: varias cadenas de supermercado y algunas marcas de puericultura tienen programas de canastilla gratuita para familias que se registran durante el embarazo, y en algunas comunidades hay ayudas o lotes municipales.
No sustituyen a un regalo, pero conviene que la familia sepa que existen, y avisarles es un favor mayor que muchas cosas que se compran. Está recogido en canastillas gratis de supermercados y marcas.
Un apunte sobre el segundo hijo
Si es el segundo, la canastilla cambia entera: ropa ya tienen, cuna ya tienen, bañera ya tienen. Lo que hace falta es lo que se gastó —pañales, cremas, muselinas nuevas— y, sobre todo, algo para el hermano mayor.
Regalar algo al hermano el día que llega el bebé es el gesto más agradecido y menos frecuente de todo este asunto, y en el caso de los abuelos es especialmente natural.