Regalo Recién Nacido

El regalo acertado según quién eres tú

Un regalo colectivo que no duplica lo que ya tienen

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El regalo de la oficina tiene una ventaja que no tiene ningún otro: suma el dinero de mucha gente. Con lo que aportan quince personas se llega a categorías que ninguna persona sola va a regalar, y ahí es donde el duplicado desaparece por completo.

Desperdiciar esa ventaja comprando el mismo tipo de cosa que va a traer todo el mundo, solo que un poco mejor, es el error estratégico del regalo colectivo.

Las cinco categorías que nadie más cubre

1. El objeto caro de uso largo. Una trona buena, un fular portabebés de calidad, una hamaca, un extractor de leche. Son compras que la familia iba a hacer con su propio dinero y que ningún regalo individual alcanza. Requiere saber que no lo tienen ya — se pregunta.

2. Servicio en lugar de objeto. Comida preparada para las primeras semanas, unas horas de limpieza, una sesión de fotos. Es lo que más se agradece y lo que menos se regala, porque no se puede envolver. Con un grupo grande sale perfectamente.

3. La categoría “y dentro de seis meses”. Un vale, una suscripción de libros infantiles, algo programado para cuando el aluvión de regalos haya pasado y ya no quede nadie regalando nada. Llegar tarde a propósito es una estrategia muy buena y casi nadie la usa.

4. El consumible en cantidad. No una caja de pañales: seis. Suena poco elegante y resuelve dos meses de una casa. Con presentación decente y una tarjeta buena, funciona.

5. Algo para el hermano mayor. Si hay otro hijo, un detalle pequeño para él el día que llega el bebé es el regalo que menos gente hace y el que más agradecen los padres. No sustituye al regalo principal: lo acompaña.

Veredicto

Con dinero de quince personas no compres una versión cara de lo que van a regalar todos: compra lo que nadie va a regalar. El objeto grande, el servicio, o lo que llega dentro de seis meses.

Cómo saber qué tienen sin preguntar directamente

Hay tres vías que no estropean la sorpresa:

  • Preguntar si tienen lista de nacimiento. Es una pregunta neutra que no revela nada.
  • Preguntar a alguien cercano de la familia, si en la oficina hay quien tenga relación fuera del trabajo.
  • Preguntar directamente qué les vendría bien. Con compañeros de trabajo es perfectamente aceptable y a menudo lo agradecen: les evita tener que fingir entusiasmo por el cuarto peluche.

La cuarta vía, que es la mejor de todas y la que menos se usa: preguntar después. Entregar el regalo a la vuelta al trabajo permite haber preguntado por el camino y regalar sabiendo.

Lo que no funciona en grupo

La cesta comercial grande. Es la compra por defecto del regalo de oficina y la que peor relación tiene entre precio y utilidad: mucho relleno de tamaño muestra, mucho envoltorio y poco producto que se use.

Dividir en muchos regalos pequeños. Diluye la ventaja del grupo y produce exactamente lo mismo que traerá el resto de la gente.

El objeto grande sin consultar. Cuna, cochecito, silla del coche: mismas razones que para cualquier otra persona, con el agravante de que devolverlo es más incómodo cuando lo ha regalado toda la oficina.

Un formato que funciona muy bien

Cuando el grupo es grande y no hay información suficiente, la combinación que casi nunca falla:

  • Una tarjeta regalo de una tienda de puericultura por la mayor parte del importe, para que elijan ellos.
  • Un objeto pequeño y bonito para que haya algo que entregar y abrir.
  • Una tarjeta firmada por todos, que es lo que se va a conservar.

Reparte el riesgo a cero y mantiene la parte emocional. Lo único que hay que cuidar es la tarjeta, que en los regalos de oficina se despacha siempre en treinta segundos y merece un poco más: está en qué se escribe en la tarjeta.

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