Qué se escribe en la tarjeta
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La tarjeta del regalo de la oficina se resuelve casi siempre en el último minuto, en la mesa de alguien, con un bolígrafo que va pasando de mano en mano. Y sin embargo es la parte del regalo que la familia va a conservar: los pañales se acaban, la tarjeta acaba en una caja.
No hace falta mucho para que salga bien. Hace falta evitar tres cosas y añadir una.
Lo que hay que evitar
Las frases hechas en cadena. Doce personas escribiendo “¡enhorabuena!” producen una tarjeta que no dice nada. Si va a firmar mucha gente, es mejor un texto común escrito por alguien y las firmas debajo.
Los consejos y las bromas sobre no dormir. “A disfrutar de las noches sin dormir”, “ahora empieza lo bueno”, “despídete de las vacaciones”. Se escriben con toda la intención humorística y llegan a alguien que probablemente lleva tres semanas durmiendo a intervalos. Con compañeros de trabajo, que no son amigos íntimos, el chiste sale mal más veces de las que sale bien.
Dirigirse solo a la madre. El bebé tiene, muy a menudo, dos progenitores, y en muchos casos el que ha vuelto antes al trabajo es el otro. Una tarjeta que solo nombra a la madre deja fuera a alguien que también está en esa casa a las cuatro de la mañana.
Y un caso relacionado que conviene tener presente: no todas las familias son iguales. Hay familias monoparentales, adoptivas, de dos madres o dos padres. Un texto que da por supuesta una estructura concreta puede caer mal sin que nadie lo diga nunca. Escribir “a los tres” o “a vuestra familia” resuelve el noventa por ciento de los casos.
Lo que hay que añadir
Una frase concreta sobre la persona, no sobre el bebé.
Es lo único que diferencia una tarjeta de oficina de otra. Todas las tarjetas del mundo hablan del bebé, al que nadie del trabajo conoce todavía. La que se guarda dice algo de la persona:
“Sabemos que vas a ser exactamente el mismo tipo de padre que eres de compañero, así que ese niño tiene suerte.”
“Aquí todo sigue igual, y sin ti se nota. Tómate el tiempo que necesites.”
Esa segunda frase, además, dice algo que se agradece más de lo que parece: que nadie está contando los días para que vuelva.
Un texto que funciona
Si hay que escribirlo en dos minutos:
Enhorabuena a los tres. Nos alegramos muchísimo por vosotros. Aquí te esperamos cuando toque, sin prisa. Un abrazo grande — el equipo de [X].
Corto, incluye a la familia, no da consejos, no bromea con el sueño y dice lo único útil que puede decir un grupo de compañeros: que no hay prisa.
Veredicto
Sobre las firmas
Que firmen todos los del equipo, hayan aportado al bote o no. Una tarjeta firmada solo por quienes pusieron dinero convierte un detalle en una lista de contabilidad, y deja fuera precisamente a quien menos debería quedarse fuera.
Si alguien está de vacaciones o de baja, se le incluye igual: “y también [nombre], que está fuera”.
El formato
Una tarjeta de papel a mano funciona mejor que un mensaje digital, por una razón práctica: se puede guardar. Los mensajes de felicitación del chat del trabajo se pierden en el desplazamiento en una semana.
Si el equipo es muy grande o está repartido en varias sedes, un documento recopilando lo que escribe cada persona, impreso y entregado con el regalo, funciona igual de bien y a veces mejor: la gente escribe más cuando no tiene a once compañeros mirando cómo escribe.