Regalo Recién Nacido

El regalo acertado según quién eres tú

El regalo de los compañeros, sin conocer a los padres

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El regalo de la oficina se decide siempre en las mismas condiciones: alguien avisa de que ha nacido, hay dos días para resolverlo, participan entre cinco y quince personas y nadie sabe realmente qué tiene esa familia en casa.

Con esas restricciones, intentar acertar con algo personal es apostar a ciegas. Lo que funciona es otra estrategia: elegir en la categoría donde el duplicado no molesta o directamente no existe.

Las tres opciones seguras

Lo que se consume. Pañales de talla 1 o 2, toallitas, cremas. Se gasta a un ritmo que sorprende y nadie ha tenido nunca demasiados. Tiene fama de regalo poco lucido y es, con diferencia, el que más se agradece a las tres semanas. Se puede presentar bien: una caja bonita, una cesta, algo por encima que se vea.

Lo que elige la familia. Una tarjeta regalo de una tienda de puericultura o una aportación a su lista de nacimiento, si la tienen. Aquí no hay riesgo de error posible, y con un grupo de compañeros —una relación cordial pero no íntima— no se percibe como frío, que es el temor habitual.

Lo que no depende de la talla ni del gusto. Muselinas, una toalla con capucha grande, libros de cartón, una bolsa de paseo. Categorías donde tener dos no es un problema.

¿Sabéis si tienen lista de nacimiento?

Si tienen lista

Se acabó el problema: se compra de la lista. Es literalmente lo que la familia ha pedido, y usarla no tiene nada de impersonal — la lista existe para eso.

Con un grupo grande, lo habitual es coger el artículo más caro que quede o juntar varios pequeños.

Si no lo sabéis

Preguntarlo es más fácil de lo que parece y no estropea nada: “oye, ¿tenéis lista de nacimiento?” es una pregunta normal que no revela qué vais a regalar ni cuánto.

Si preferís no preguntar, la apuesta con menos riesgo es la combinación clásica: una caja grande de pañales de talla 1 o 2 más una pieza bonita encima —una manta, un par de muselinas, una toalla con capucha—. Cubre lo útil y tiene presencia al entregarlo.

Veredicto

Sin información, no intentes acertar con algo personal: elige consumible o algo que la familia pueda cambiar. Un regalo discreto y útil es mejor que uno vistoso que duplica lo que ya tienen.

Lo que conviene evitar en un regalo de trabajo

  • Ropa de talla recién nacido. El error más repetido del nicho entero.
  • Cualquier cosa con el nombre del bebé mal escrito. Si vais a personalizar, confirmad la ortografía exacta: es sorprendentemente fácil equivocarse con un nombre que solo se ha oído decir.
  • Objetos grandes. No sabéis cuánto espacio tienen.
  • Productos de higiene con perfume fuerte. Muchos bebés y muchas familias los evitan, y es una preferencia que no se puede adivinar.
  • Regalos que impliquen visita. Ofrecer “pasarnos a conocerlo” como parte del regalo pone a los padres en el compromiso de organizar una visita cuando probablemente no duermen.

Sobre el momento

No hay ninguna prisa. El regalo de la oficina se entrega casi siempre a la vuelta al trabajo de la persona que ha sido madre o padre, y eso está bien —suele ser semanas o meses después del nacimiento— por dos razones: se sabe ya qué falta de verdad, y no se suma al aluvión de la primera semana.

Si el permiso es largo y queréis hacer llegar algo antes, un envío a casa funciona perfectamente y evita organizar una visita.

Y una nota sobre lo que no es este sitio

Todo lo anterior habla del detalle entre compañeros: dinero de los bolsillos de un grupo de personas. El regalo institucional de la empresa a su plantilla es otra cosa —tiene implicaciones fiscales, política interna y criterios distintos— y no se trata aquí.

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