Regalo Recién Nacido

El regalo acertado según quién eres tú

Quién eres tú en la vida de este bebé

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Casi todas las guías de regalos para recién nacidos empiezan por el objeto: veinte ideas, treinta ideas, las mejores cestas. Aquí empezamos por otro sitio, porque el objeto es lo último que hay que decidir.

Lo primero es quién eres tú. La misma familia recibe en dos semanas regalos de su madre, de la vecina, de seis compañeros de oficina y de la amiga del instituto, y ninguno de los cuatro debería regalar lo mismo. No por presupuesto —eso es lo de menos— sino porque cada relación tiene un acceso distinto a la información y una presencia distinta en los años que vienen.

La abuela o el abuelo

Tienes dos ventajas que nadie más tiene: tiempo y acceso. Vas a estar presente durante años, así que no necesitas acertar en las primeras semanas, y puedes preguntar directamente qué falta sin que resulte raro.

Eso cambia el criterio por completo. Tu regalo no tiene por qué ser de estreno. Puede ser algo que se estrena a los seis meses, o algo que se usa durante tres años, o algo que se conserva. Y puedes permitirte el regalo grande —el que las demás personas no van a hacer— porque nadie espera que la abuela regale un body.

Veredicto

Si vas a ver crecer a este bebé, no compres para las primeras semanas: compra para los seis meses en adelante, o compra algo que dure años. La talla 0 ya la tienen por triplicado.

Sigue en si eres la abuela o el abuelo.

Alguien del trabajo

Tu situación es la contraria: poca información y presupuesto compartido. No sabes qué tienen en casa, no vas a poder preguntar sin que se note que estáis organizando algo, y tienes que decidir entre seis personas en dos días.

Con esa información, lo que más falla es intentar acertar con algo personal. Lo que funciona es lo genérico bien elegido: algo que se consuma, algo que no dependa de la talla, o algo que la familia pueda elegir por sí misma.

Veredicto

Sin información sobre lo que ya tienen, apuesta por lo que se gasta o por lo que no admite duplicado. Es preferible un acierto discreto a un fallo caro.

Sigue en si es un compañero o compañera de trabajo.

Una amiga o amigo de toda la vida

Tienes lo que a los demás les falta: puedes preguntar. Y puedes preguntar de verdad, no la pregunta educada que se responde con “no hace falta nada”. Eso te sitúa en la mejor posición de todas para acertar.

Tienes además otra cosa: te vas a enterar de cómo está la madre, no solo el bebé, y eres de las pocas personas que puede regalarle algo a ella sin que parezca fuera de lugar.

Veredicto

Usa el acceso que tienes: pregunta qué falta de verdad, y valora si el mejor regalo no es para el bebé sino para quien acaba de parir.

Sigue en si sois amigas de toda la vida.

Ninguna de las tres

Un tío, una vecina, un primo, la pareja de un amigo. Estás entre el trabajo y la amistad: algo de información, poca presencia futura, y sin nadie con quien compartir el gasto.

Para este caso, la respuesta corta es que apliques el criterio del trabajo —evitar lo duplicable— con el presupuesto de una sola persona. Y que mires dos cosas antes de comprar nada: la talla que se va a aprovechar y los criterios de seguridad, que son los dos sitios donde más se falla comprando con prisa.

Veredicto

Si no encajas en ninguna categoría, el regalo seguro es el que no depende de la talla ni de lo que ya tengan: algo consumible, algo para la casa, o algo que se usará dentro de unos meses.

Lo que vale para todos

Independientemente de quién seas, hay tres cosas que se cumplen siempre:

  • La talla recién nacido dura entre dos y seis semanas, y es la que regala todo el mundo. Es la causa número uno de ropa sin estrenar.
  • Los regalos se concentran en el primer mes y luego se acaban, justo cuando empieza la etapa larga. Regalar más tarde es una estrategia, no un descuido.
  • Nadie pregunta qué falta, porque parece que resta gracia al regalo. Es la razón por la que se duplica todo.

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