Qué regalan los abuelos cuando nace el primer nieto
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El primer nieto trae un impulso muy concreto: querer regalar algo grande, algo que se note, algo que quede. Es un impulso legítimo y es también el origen de los dos errores clásicos de los abuelos primerizos — comprar demasiado pronto y comprar demasiado.
La buena noticia es que estás en la mejor posición de todas para acertar, y por un motivo que no tiene que ver con el dinero.
Tu ventaja: puedes esperar
Todos los demás tienen que regalar en el primer mes, porque su ventana social es esa. Tú no. Vas a estar en esa casa dentro de seis meses, dentro de dos años y dentro de diez.
Eso significa que puedes hacer algo que nadie más puede: regalar cuando haga falta el regalo, no cuando toca socialmente. Y en el nacimiento de un bebé, lo que hace falta casi nunca coincide con lo que llega.
En las primeras semanas la casa está llena de cosas. A los cuatro meses, cuando el bebé ha crecido dos tallas, ya no hay nadie regalando nada y los padres están comprando por primera vez con su propio dinero.
¿Qué tipo de abuela o abuelo vas a ser en el día a día?
Si vas a estar mucho
Tu mejor regalo es el duplicado en tu casa. Cuna de viaje, trona, cambiador, bañera, un juego de ropa. No es un regalo para ellos: es la infraestructura que hace posible que el bebé se quede contigo sin que sus padres tengan que transportar media casa cada vez.
Es el regalo que más se agradece a los tres meses y el que menos aparece en ninguna lista de ideas, porque no tiene lazo.
Si vives lejos
Tu regalo tiene que resistir el tiempo entre visitas, y ahí funcionan dos cosas: lo que se conserva —un objeto de recuerdo, algo con el nombre— y lo que se consume —pañales, cremas, comida a domicilio para las primeras semanas.
Y hay un tercer regalo que en la distancia vale más que cualquier objeto: pagar ayuda. Unas horas de limpieza, comida preparada, o sencillamente decir “el mes que viene voy diez días y me encargo yo de la casa”.
Veredicto
Lo que suele salir mal
Comprar antes del parto. El impulso es enorme y la costumbre española es justo la contraria por una razón sensata: hasta que el bebé no nace no se sabe el peso, y hay familias que prefieren no tener la habitación montada antes de tiempo. Preguntar es mejor que sorprender.
El regalo grande sin consultar. El cochecito, la cuna, la silla del coche. Son decisiones que los padres suelen haber estudiado durante meses, con criterios de espacio, de coche y de uso que tú no tienes. Ofrecer el presupuesto y dejarles elegir el modelo es el mismo regalo sin el riesgo.
Los muebles. Una cómoda, una mecedora, una estantería. En un piso pequeño, un mueble grande no es un regalo: es un problema logístico que además cuesta mucho decir que no.
La ropa de talla 0. Es lo primero que apetece comprar y lo que ya tienen por triplicado. Está explicado en la talla recién nacido dura entre dos y seis semanas.
Lo que casi siempre acierta
- Algo de la etapa siguiente: talla 6 o 9 meses, un juguete de gateo, una trona.
- Un objeto de recuerdo con el nombre y la fecha, que es la categoría de regalo que no se duplica nunca y que suele corresponder precisamente a los abuelos.
- La infraestructura de tu casa, si vas a cuidarlo.
- Ayuda pagada o presencia, que es lo que más falta hace y lo que menos se regala.
Y una cosa que no cuesta nada y se recuerda: escribir. Una carta al nieto para que la lea a los dieciocho, guardada por sus padres. Es de las pocas cosas que solo puede regalar un abuelo.