Regalo Recién Nacido

El regalo acertado según quién eres tú

Regalos que se agradecen a los seis meses, no el primer día

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Hay un patrón que se repite en todas las casas donde nace un bebé: durante las tres primeras semanas llega todo, y a partir de la cuarta no llega absolutamente nada.

Es una distribución curiosa, porque no se corresponde con cuándo hacen falta las cosas. En las tres primeras semanas la casa está desbordada de objetos y de visitas; a partir del tercer o cuarto mes empieza la etapa larga, con gastos nuevos —el bebé ha cambiado dos tallas, empieza la alimentación complementaria, hace falta trona— y sin nadie regalando nada.

Llegar entonces es la estrategia más infravalorada del nicho.

Por qué funciona

No compite con nada. Un regalo en el mes cinco es el único regalo de ese mes. Se ve, se recuerda y no se pierde entre otros veinte.

Se sabe qué falta. A los cinco meses cualquiera puede preguntar sin rodeos qué les vendría bien, y la respuesta será concreta.

Coincide con un gasto real. La trona, la vajilla de la alimentación complementaria, la ropa de la talla siguiente, el saco de dormir de la estación que viene. Todo eso lo está comprando la familia con su dinero justo entonces.

Y llega cuando el entorno ha desaparecido. Este es el motivo emocional, y pesa más que los tres anteriores. A los cuatro meses ya no viene casi nadie, y las familias con un bebé lo notan.

Veredicto

Si no sabes qué regalar o llegas tarde, no te disculpes: regala más tarde todavía, a propósito. Un regalo en el mes cinco vale más que uno en la semana dos, porque es el único.

Qué encaja en cada momento

A los 3-4 meses. El bebé ya no cabe en nada de lo que le regalaron. Ropa de la talla que toca, saco de dormir del grosor adecuado a la estación, una hamaca.

A los 6 meses. Empieza la alimentación complementaria: trona, babero de manga larga, plato con ventosa, cuchara blanda. Es un momento con una lista de compra concreta y previsible, y prácticamente nadie regala ahí.

A los 9-12 meses. Gateo y primeros pasos: juguetes de arrastre, libros de cartón resistentes, ropa cómoda para el suelo, calzado de gateo.

En el primer cumpleaños. Vuelve a haber regalos, así que se pierde la ventaja de la exclusividad. Si quieres que el tuyo destaque, mejor un mes antes.

Cómo se plantea sin que parezca un olvido

La única pega de esta estrategia es social: puede parecer que te olvidaste. Se resuelve en una frase, dicha al principio:

“No os voy a regalar nada ahora que os llega todo de golpe. Os aviso en unos meses, cuando sepáis qué os falta de verdad.”

Dicho así, deja de ser un olvido y pasa a ser una decisión. Y en la mayoría de los casos provoca la misma reacción: que la familia agradezca que alguien haya pensado eso.

La versión para grupos

Funciona especialmente bien con regalos colectivos —de la oficina, de un grupo de amigas—, donde hay presupuesto suficiente para llegar a la trona o al objeto grande de esa etapa.

Y admite una variante muy buena: el regalo partido. Algo pequeño ahora, para tener algo que entregar, y el grueso en el mes seis. Cubre el compromiso social del momento y aprovecha la ventaja de llegar cuando no hay nadie.

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